DESENLACE TRÁGICO
Tras una accidentada fuga, Esmeralda es apresada, y en la cárcel conoce a una mujer que resulta ser su madre, a la que no conocía. La joven es ajusticiada en la horca. Quasimodo, desesperado por ello, se da cuenta de lo mucho que ha tenido que ver el pérfido Claude Frollo, así que lo lanza al vacío desde lo alto de la catedral, y la caída le causa la muerte.
Quasimodo desaparece de la catedral, y un tiempo después se le encuentra en Montfaucon, una construcción con un osario para los ajusticiados.
“Unos dos años o, más concretamente, dieciocho meses después de los acontecimientos con los que termina esta historia, cuando vinieron a buscar a Montfaucon el cadáver de Olivier le Daim, que había sido ahorcado días antes y a quien Carlos VIII concedía la gracia de ser enterrado en Saint-Laurent, en mejor compañía, se encontraron entre aquel montón horrible de restos humanos dos esqueletos, uno de los cuales estaba extrañamente abrazado al otro. Uno de los dos esqueletos, que era el de la mujer, conservaba aún algunos jirones de vestido, con todas las apariencias de haber sido un tejido blanco. Se veía también en torno a su cuello un collar con cuentas de azabache, y un bolsito de seda, adornado con abalorios verdes que aparecía abierto y vacío. Era tan escaso el valor de aquellos objetos que no habían llegado a interesar al verdugo. El otro esqueleto, que tan estrechamente estaba abrazado al primero, era de un hombre. Se observó que tenía la columna vertebral exageradamente curvada, que la cabeza se unía directamente a los omóplatos y una de sus piernas era más corta que la otra. No presentaba, por otra parte, ninguna ruptura vertebral en la nuca y era evidente que no había muerto ahorcado. El hombre a quien hubiera pertenecido debía, pues, haber llegado hasta allí y allí haber muerto.
Cuando se pretendió separarlo del otro esqueleto al que estaba abrazado, se deshizo en polvo.”






